domingo, 6 de diciembre de 2009

En búsqueda del agua


La Agencia Europea Espacial (ESA en sus siglas en inglés) a través del programa Living Planet pretende acercarse y desentrañar el significado de los cambios que se producen en la tierra. Para ello se han utilizado diferentes satélites entre ellos el SMOS, que pretende obtener datos globales sobre la humedad de la tierra y la salinidad de los océanos desde el espacio. Este fue enviado al espacio el dos de noviembre desde la base rusa de Plesetsk, que se encuentra al norte de Moscú.
El SMOS ha sido enviado debido a que con él se podrán recoger datos sobre la temperatura del brillo, o lo que es lo mismo, la radiación solar que refleja la tierra desde el espacio. Este satélite estudiará el ciclo del agua y establecerá los mapas de humedad de la tierra así como la salinidad de los océanos para el posterior análisis científico. Según Guillermo Buenadicha el ingeniero de soporte de operaciones del SMOS se trata de una misión científica y no de operaciones, y el objetivo no es vender datos.

El satélite está situado es en torno a la órbita polar, circulando alrededor de la tierra, de norte a sur, a una distancia de 800 kilómetros de la superficie. Los movimientos de rotación son 14 al día, y con una duración de 100 minutos que se captan a través de 69 cadenas de sus alas y la temperatura del brillo, el SMOS recorre las mismas áreas cada tres días. Se reciben datos cuatro veces al día según explica Antonio Martínez Lobo, jefe de proyecto del Segmento Tierra de Indra.

Se trata de una importante noticia para la industria aeroespacial española debido a que ha habido una gran colaboración tecnológica a nivel estatal. El estado ha producido un tercio del coste total del proyecto, en torno a 300 millones de euros, las dos partes restantes las aportan Francia y la ESA.

(El País)

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