Bruselas acoge estos días una de las reuniones más importantes a nivel mundial para debatir el futuro de nuestro planeta. La cumbre de Copenhague, a la que han acudido los más altos representantes de la política a nivel mundial, pretende ser un punto y aparte del Protocolo de Kioto, donde no se cumplió ninguno de los propósitos planteados inicialmente. EE UU rechazó acatar dicho protocolo, por lo que China quedó exonerada de su cumplimiento.
Con un optimismo renovado, los líderes de los 27 pretenden contribuir a erradicar el cambio climático, cuyos efectos ya se están haciendo más que evidentes en el planeta. Aquí se negocia el dinero que la Unión Europea está dispuesta a donar para que los países en vías de desarrollo puedan adaptar sus economías a las nuevas exigencias medio ambientales que se establecen. Países como Holanda, con 300 millones de euros, o Suecia, con 750 millones, han comenzado ya su contribución con el planeta, y se espera que otros países muevan ficha durante los próximos días, de forma que Europa se haga cargo de los 2000 millones de euros anuales que pretende dedicar a apoyar a estos países pobres en su lucha contra el cambio climático, o al menos así lo afirmaron ayer el presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico Gordon Brown.
"Anunciaremos una cifra que superará los 2.000 millones de euros, y Francia aportará a este fondo la misma cantidad que Reino Unido, es decir, casi 900 millones de euros en tres años". Según informó el presidente francés, Nicolás Sarkozy en una rueda de prensa conjunta con su homologo británico.
A pesar de este avance, en lo referente a las emisiones de gases contaminantes, no se ha apreciado una postura muy optimista para su erradicación, y esta es la última oportunidad para conseguir un nuevo tratado que permitiera frenar el ya avanzado cambio climático, e impedir los efectos más perniciosos del calentamiento. Europa espera conocer los propósitos de EE.UU y después actuar en consecuencia, intentando reducir el 30% de las emisiones contaminantes.
Si no se llega a un acuerdo sobre este asunto, la temperatura subirá 3,5 grados en 2010, quedándose muy por encima del listón de los dos grados exigidos por la UE y a mucha distancia de los 1,5 grados considerados como admisibles por los países menos desarrollados.
(El País)

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